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Los Nazis
Martes 22 de Noviembre de 2005.
El movimiento de socialismo nacionalista encabezado por Adolf Hitler no es una aparición espontánea en la historia alemana. Tan brutal y guerrera como fue éste, tiene un claro y poco conocido sustento en al menos cien años de ideas en la nación germana. El nacionalismo llevaba un tiempo ya en ascenso, alentado por la unificación política que suplantó a la sana fragmentación de los siglos XVI y XVII. La ética kantiana (Emmanuel Kant) del heroísmo como sacrificio del 'yo' y del bien como autonegación en general, iba tomándose los centros intelectuales y el imaginario de la población. La epistemología kantiana negaba la mente como herramienta de conocimiento, negándose éste en última instancia. La metafísica de Hegel, con él 'nosotros' como elemento decisivo, la nación o raza como vehículo de la personalidad histórica, se iba abriendo paso. Todo esto iba en clarísimo contraste con los valores espirituales y políticos de la Ilustración: la búsqueda de la felicidad como valor personal, el respeto al derecho ajeno como precondición para la comunidad humana, y como consecuencia práctica de esa filosofía, el liberalismo clásico: gobierno limitado, propiedad privada y una vida productiva-cultural independiente del poder.
El Nacionalismo alemán hizo su parte en negar estos valores, puesto que se los relacionaba con Occidente (i.e. Francia e Inglaterra, lo cosmopolita), y no con el germanismo. Sin embargo, tal disyuntiva (individualismo vs. Alemania) hubiera sido imposible sin la base provista por los intelectuales más dominantes. Entonces, un círculo vicioso se fue cerrando cada vez más vertiginosamente: Alemania no era individualista, y por ende no era Occidental, por lo tanto había que reivindicar primariamente los valores anti-occidentales y pro-germanos. No al liberalismo, sí al colectivismo. Claramente las horas de la República de Weimar estaban contadas para cuando esas ideas habían madurado y había un clima de revueltas y conflictos violentos generalizado. Era la hora del Estado y su Führer.
En ese contexto el Nazismo respondía a ciertas premisas aún más fundamentales que los intelectuales, académicos y políticos habían venido trasmitiendo y alimentando por algunas generaciones. La sensación de impotencia o evasión ante la realidad, la primacía de los 'instintos' y el sentimiento por encima de la razón y del 'nosotros' por encima del 'yo' preparan el terreno para que otros ejerzan ese atributo humano –la razón– por nosotros. Adolf Hitler sencillamente vino a cosechar lo que otros habían ya insistentemente sembrado.
Sin embargo los seguidores de Kant y Hegel sumados a la primacía de la nación (das Volk) sobre el individuo no eran suficientes para generar un socialismo...nacionalista. Las ideas de Karl Marx, del empresario como explotador y del capitalismo...
Como sistema degenerativo completaron el cuadro. Como dijo Hitler en su momento: “No soy el superador del marxismo, sino su verdadero realizador”. Los Nazis fueron simplemente la corriente más brutal y coherente dentro del conjunto de ideas del momento. Es por eso que lograron juntar o anular (a veces literalmente) a distintas corrientes en la política alemana, y sobre todo –cosa que no se comprende a cabalidad- crearse un tremendo apoyo popular en Alemania. La nación entera veía con una mezcla de asombro y simpatía ese movimiento, aunque una buena parte no gustara totalmente de sus métodos. No debería pensarse que la propaganda Nazi (die Volksverdummung) logró más que un efecto marginal o final sobre ese cuerpo de ideas ya para entonces vivo en la nación.
Viaje Extremo por "La Historias"
Hoy es el promer dia en que comienso a escribir mis Viajes a traves de la Historia...


